MURILLO AL DESNUDO

Autor:

Fundación Violeta Barrios de Chamorro


Jun 17, 2020

El CODIV-19 nos ha enseñado varias de sus caras: 1) La médica y psicológica que nos obligó recurrir a la ciencia, escuchar a doctores y científicos; 2) La social que puso a prueba nuestra responsabilidad ciudadana auto- convocándonos en cuarentena voluntaria; 3) Y, la de los sistemas políticos que ponen al desnudo a sus dirigentes como lo ha hecho con Rosario Murillo, al frente del gobierno de su marido, aparentemente marginado por la Vice-Presidenta.

Murillo y sus operadores con respaldo de las fuerzas armadas, siguen sin defender la salud y la vida de los nicaragüenses, a pesar que el contagio promovido por ella, ha cobrado demasiadas vidas en las entrañas del régimen. Ni el dolor familiar por sus muertos, ni la memoria de sus servidores partidarios, despierta la sensibilidad de la gobernante para rectificar por ejemplo como lo hizo Suecia, al admitir que sus equivocadas políticas públicas causaron “demasiadas muertes”.

La “Vice Presidenta” no lo hace, ni lo va hacer porque ha encontrado en el CODIV-19 un aliado estratégico para profundizar con su rosario de más violaciones a derechos humanos tutelados en la Constitución. Entre sus misterios está la venganza contra un pueblo en oposición que frente al virus volvió a desafiar a la dictadura auto protegiéndose.  Pero es el misterio del poder absoluto con un mensaje oculto para su militancia, que la pandemia puso al desnudo

Muchos de sus partidarios sandinistas muertos terminaron siendo victimas de violaciones de la gobernante a los Arts.46 y 82 que por mandato de la constitución tenían derecho, al igual que los médicos despedidos, a condiciones de trabajo que les garantizara integridad física, salud, higiene y   seguridad ocupacional. El Art. 59 reconoce el derecho de todos a la salud y Murillo los mando al sacrificio del contagio exponiendo también a sus familiares y violando además el art. 70 que obliga al Estado proteger a las familias, como núcleo fundamental de la sociedad.

Tampoco le importo que las familias de sus militantes se contagiaran, ni sus hijos algunos niños que, según el art. 71, gozan de protección especial del Estado. Los ha sobre -expuesto al mantener los colegios públicos abiertos. El rosario de represiones violo también el derecho de sus seguidores, trabajadores del Estado y médicos expulsados, a reconocer públicamente la pandemia, a pesar que el art. 30 garantiza a todos expresar nuestro pensamiento en publico o privado.

Y como era de esperarse Murillo ha usado el virus para ensañarse contra el derecho de los nicaragüenses a información veraz, tutelado en el art. 66. Este Incluye la libertad de buscar, recibir información y difundir ideas por todos los medios. Con esta violación, los periodistas independientes siguen siendo sus victimas preferidas, intimidados por paraoficiales y ahora bajo acusaciones de injurias y calumnias como es el caso de Sergio León, Director de la Costeñisima.

La vicepresidenta no ha mostrado una pizca de humanidad, al prohibir el ingreso de vuelos a repatriados de nicaragüenses, que se encontraban trabajando en Gran Caimán, Honduras o Panamá. Con esta disposición viola el art. 31 que reconoce el derecho ciudadano de ingresar a su país y el art. 28, según el cual, los ciudadanos que se encuentren en el extranjero gozan del amparo y protección del estado por medio de sus representaciones diplomáticas y consulares.

De igual manera se ha ensañado contra los presos. El pasado mes ordeno la excarcelación de 2815 reos comunes. En cambio, permanecen recluidos mas de 90 rehenes políticos en condiciones infra-humanas sin atención medica y con síntomas de enfermedad, a pesar que el art. 39 de la Constitución expresa que en Nicaragua el Sistema Penitenciario es humanitario.

Aprovecharse del CODIV-19 para profundizar la represión y llevarse de encuentro a su propia gente debe servir para consolidar la unidad nacional, como un asunto de vida o muerte; para fortalecer la conciencia nacional que democracia y un cambio de gobierno, es el sistema mejor equipado para atender una crisis de la magnitud del CODIV-19, defender a nuestras familias y reconstruir una Nicaragua para todos.

Solo un gobierno democrático puede lograr balance sostenible como hoy seria combatir la diseminación del virus, proteger la seguridad económica y ejercer nuestros derechos civiles y políticos de acuerdo a la Constitución. Democracia es la única alternativa generar, por medio del dialogo confianza social, sanar divisiones profundas y por encima de todo respeto a nuestros derechos humanos.

Murillo ha puesto al desnudo la otra cara represiva del  “vamos con todo”:  No hay piedad ni para su militancia. Primero ellos, la dictadura y después, “sálvese quien pueda”.